Sobran razones para celebrar la Feria del Libro en la Concordia





La Feria del Libro de Guadalajara cumple este año veinticinco años, un cuarto de siglo es sin duda una fecha para celebrar y para recuperar una actividad que la ciudad perdió el año pasado únicamente por el empeño del equipo de gobierno de ubicarla en la Plaza Mayor. Un año después volvemos a la misma situación, ha cambiado la composición de la corporación y también el concejal de cultura, pero seguimos atascados en el mismo punto en lugar de dedicar las energías a trabajar conjuntamente con los libreros para celebrar los veinticinco años de la Feria.

El Ayuntamiento sigue polemizando sobre el espacio, creando un problema donde no lo había, hay que recordar que después de probar diferentes ubicaciones desde el año 2009 la feria se ha desarrollado en el Parque de la Concordia, ha encontrado su sitio entre los árboles de nuestro parque más antiguo, al lado del quiosco de la música, al principio de la calle mayor, entre fuentes, estatuas y terrazas que ayudan a que la gente pasee, compre libros, se encuentre con su escritor de cabecera o participe en una de las actividades de animación a la lectura.

Durante los últimos años la Feria se ha consolidado, ha crecido en casetas, actividades y público, la gente identifica la Feria con la Concordia, disfrutando a la vez del parque y de los libros. Los libreros, editores y escritores estaban contentos, aún así cuando hace dos años el Ayuntamiento les propuso probar en la Plaza Mayor lo hicieron, lamentablemente no resulto. En el 2014 tuvimos una feria deslucida: menos gente, menos compras, muchos calores y algunos sinsabores para los libreros y para la ciudad. En 2015 nos quedamos sin feria y este año el Ayuntamiento sigue con la misma posición: Plaza Mayor sí o sí. Aunque para eso haya que inventar un decorado para una plaza poco acogedora, gastar más dinero, ignorar a los comerciantes de San Roque o poner a los libreros en la difícil tesitura de que no haya Feria de nuevo. Más cuando el viernes el Ayuntamiento después de la reunión mantenida con el gremio no perdió un solo minuto en anunciar un acuerdo que no era tal.

La Feria del Libro se ha convertido en una cita señalada del calendario cultural de la ciudad que no podemos perder, organizar una actividad que se hace en colaboración con otros obliga a llegar a acuerdos y estos son imposibles si se parte de una postura inflexible. Invertir durante cuatro días en la promoción del libro y la lectura es lo mínimo que puede hacer un Ayuntamiento que no se gasta un euro en bibliotecas municipales y en servicios públicos de lectura.

Si la excusa es dinamizar el centro de la ciudad hay que tener en cuenta que la Concordia, donde todavía hay comercios, también es casco y también es histórica. Sobran razones para que la Feria del Libro se siga celebrando allí y a este Ayuntamiento quizás le faltan argumentos para empeñarse en lo contrario.









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